Curiosa ha sido la coincidencia de encargos para hacer frailes. He hecho en varias ocasiones a estos simpáticos personajes: en Zaragoza elaborando vino, en Valencia copiando libros y, últimamente, en un balcón del puerto donostiarra.
También hice un simpático coro de 13 frailes cantores: los hay ancianos, novicios, barbudos, solemnes, aburridos,... cada uno con su fuerte personalidad, que logran que el público pase un buen rato observando el carácter de cada uno y escuchando las música que emiten.
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